Menú del día:Cómo mejorar nuestras amistades

Ingredientes: Tolerancia, desapego, sinceridad, respeto, educación y alegría.

Receta: Son muchos los temas que trabajamos en el despacho cada día, pero últimamente me he encontrado con bastantes personas que, ya con cierta edad, acuden a nosotros por problemas en sus relaciones de amistad, bien sea porque carecen de ellas ó porque se enfadan continuamente.

Posiblemente será porque desde la niñez nos enseñaron un patrón de comportamiento con las amistades ,en muchos casos erróneo, y basadas en los apegos, las ataduras y la falta de libertad.

El apego, que en otras ocasiones ya hemos tratado, según el psicólogo John Bowlby (1907-1990) es “una vinculación afectiva intensa, duradera, de carácter singular, que se desarrolla y consolida entre dos personas, por medio de su interacción recíproca, y cuyo objetivo más inmediato es la búsqueda y mantenimiento de proximidad en momentos de amenaza ya que esto proporciona seguridad, consuelo y protección. No se trata de un sentimiento inmaterial, sino de conductas observables que comienzan de manera refleja”. Pero como todas las cosas en esta vida, un exceso de ello nos puede llevar al sufrimiento y a una ruptura de la relación.

Deberemos de saber gestionar nuestras amistades, desde la libertad, el respeto de los espacios de las personas, la tolerancia y aceptación desde la desigualdad y los diferentes puntos de vista de nuestros amigos y compañeros de camino.

Solo sabiendo reconocer que, cada ser es único e irrepetible y que solo de él depende el crecimiento interior y que la amistad es una de las sensaciones más bellas que podemos experimentar, siempre y cuando proceda de la aceptación de la otra persona, con sus defectos y sus virtudes, con sus puntos de mejora y con aquellas características que le hacen único e irrepetible, solo desde ahí, dejaremos de sufrir cuando la otra persona no colme nuestras expectativas y solo así no nos sentiremos defraudados.

Es importante recordar que, las relaciones con los otros, nos hacen sentirnos mal cuando, no cubren nuestras expectativas, que son todo aquello que nosotros proyectamos o imaginamos que la otra persona debía darnos, o tenía la “obligación” de ser para con nosotros.

Si somos capaces de esperar poco de los demás y aceptar con amor todo lo que nos dan, entendiendo que eso es lo que nos pueden ofrecer y no lo que nosotros queremos o nos gustaría, nos evitaremos muchos dolores del alma.

Os invito a que mantengáis relaciones desde una correcta comunicación y un desapego basado en el respeto a los que queremos.

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Beatriz Vilas Garro

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08

05 2011

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