Menú del día: ¡Cómo prepararnos para la muerte!

Ingredientes: Buscar ayuda de especialistas, tener fe, la espiritualidad.

Receta: Esta semana he tenido la experiencia de tener que despedir al padre de mi mejor amigo, un hombre muy querido y admirado por familiares y allegados.

Como en otras ocasiones que me he encontrado en una situación similar, las palabras que vienen a mi mente son: “no estamos preparados para acompañar a la persona que se va, puesto que nadie nos enseña a ello, ni a superar nuestro duelo con tranquilidad y sosiego”.

Pero mi gran amigo, me ha demostrado una vez más, su absoluta elegancia y coraje para asumir estos momentos de dolor y por ello me parece un ejemplo a seguir por muchas personas que se encuentren en su situación, por la que todos pasamos tarde o temprano.

Todas las pérdidas son dolorosas, pero cuando uno de nuestros progenitores se marcha con él se va una parte de nosotros, independientemente de que la relación con él haya sido buena o no. Hasta que yo no lo viví en con el fallecimiento de mi padre, no supe realmente la sensación que se sentía y es por ello que investigué y estudié sobre el tema para encontrar una forma de “aliviar” mi dolor y así fue.

Descubrí que hay personas que son expertas en “acompañar” en estos instantes y desde aquí recomiendo encarecidamente, ponerse en contacto con estas personas para que nos enseñan, a como transitar por ese camino, que indudablemente, antes o después todos pasaremos.

En mi proceso personal aprendí, que hablar sobre el tema durante nuestra vida con nuestros seres queridos y decirles cómo nos gustaría que fuera ese día, cuando llegue, así como dejar todo arreglado, eran temas muy importantes, que nuestra sociedad muchas veces, evita afrontar. También aprendí que cuanto más conscientes somos de que ese momento llegará y que es inevitable, más podemos y debemos vivir en el presente, disfrutando de cada día como si fuera el último y amando a nuestros seres queridos como si fuera la última vez que los fuéramos a ver.

Aprendí que no sirve de nada guardar rencores, ni castigar a los nuestros, ni a nosotros mismos por temas pasados y que cuanto antes solucionemos nuestros problemas con los que amamos, más fácil se nos hará ese momento.

Aprendí a decir “te quiero” a mis amigos y familiares diariamente, a preocuparme por ellos más de lo que lo hacía y a no guardarme mis emociones por miedo a….

Aprendí que a veces tenemos que dejar marchar a las personas que están sufriendo físicamente por una larga enfermedad y que decirles que todo estará bien y que nos ocuparemos de los que queremos, le ayuda a esa persona a irse en paz.

Pero sobre todo aprendí que esas personas a las que hemos amado y ya no están físicamente a nuestro lado, siguen con nosotros, en nosotros y que cada amanecer, al despertar nos sonríen y nos dan fuerzas para seguir luchando por nuestra vida y por la de los demás, aunque cuando pasa un tiempo (aproximadamente 6 meses), dejamos de oírlas tan claramente, ellas siempre están a nuestro lado ayudándonos a seguir adelante, por lo que nuestra fortaleza es mayor para seguir caminando en este fantástico viaje llamado “la existencia humana”.

Felicidades desde aquí, mi querido amigo por hacerlo tan bien y ser ejemplo para otras personas.

Acerca del autor

Beatriz Vilas Garro

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02 2011

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