Archivo de febrero, 2011

Menú del día: ¡Cómo prepararnos para la muerte!

Ingredientes: Buscar ayuda de especialistas, tener fe, la espiritualidad.

Receta: Esta semana he tenido la experiencia de tener que despedir al padre de mi mejor amigo, un hombre muy querido y admirado por familiares y allegados.

Como en otras ocasiones que me he encontrado en una situación similar, las palabras que vienen a mi mente son: “no estamos preparados para acompañar a la persona que se va, puesto que nadie nos enseña a ello, ni a superar nuestro duelo con tranquilidad y sosiego”.

Pero mi gran amigo, me ha demostrado una vez más, su absoluta elegancia y coraje para asumir estos momentos de dolor y por ello me parece un ejemplo a seguir por muchas personas que se encuentren en su situación, por la que todos pasamos tarde o temprano.

Todas las pérdidas son dolorosas, pero cuando uno de nuestros progenitores se marcha con él se va una parte de nosotros, independientemente de que la relación con él haya sido buena o no. Hasta que yo no lo viví en con el fallecimiento de mi padre, no supe realmente la sensación que se sentía y es por ello que investigué y estudié sobre el tema para encontrar una forma de “aliviar” mi dolor y así fue.

Descubrí que hay personas que son expertas en “acompañar” en estos instantes y desde aquí recomiendo encarecidamente, ponerse en contacto con estas personas para que nos enseñan, a como transitar por ese camino, que indudablemente, antes o después todos pasaremos.

En mi proceso personal aprendí, que hablar sobre el tema durante nuestra vida con nuestros seres queridos y decirles cómo nos gustaría que fuera ese día, cuando llegue, así como dejar todo arreglado, eran temas muy importantes, que nuestra sociedad muchas veces, evita afrontar. También aprendí que cuanto más conscientes somos de que ese momento llegará y que es inevitable, más podemos y debemos vivir en el presente, disfrutando de cada día como si fuera el último y amando a nuestros seres queridos como si fuera la última vez que los fuéramos a ver.

Aprendí que no sirve de nada guardar rencores, ni castigar a los nuestros, ni a nosotros mismos por temas pasados y que cuanto antes solucionemos nuestros problemas con los que amamos, más fácil se nos hará ese momento.

Aprendí a decir “te quiero” a mis amigos y familiares diariamente, a preocuparme por ellos más de lo que lo hacía y a no guardarme mis emociones por miedo a….

Aprendí que a veces tenemos que dejar marchar a las personas que están sufriendo físicamente por una larga enfermedad y que decirles que todo estará bien y que nos ocuparemos de los que queremos, le ayuda a esa persona a irse en paz.

Pero sobre todo aprendí que esas personas a las que hemos amado y ya no están físicamente a nuestro lado, siguen con nosotros, en nosotros y que cada amanecer, al despertar nos sonríen y nos dan fuerzas para seguir luchando por nuestra vida y por la de los demás, aunque cuando pasa un tiempo (aproximadamente 6 meses), dejamos de oírlas tan claramente, ellas siempre están a nuestro lado ayudándonos a seguir adelante, por lo que nuestra fortaleza es mayor para seguir caminando en este fantástico viaje llamado “la existencia humana”.

Felicidades desde aquí, mi querido amigo por hacerlo tan bien y ser ejemplo para otras personas.

27

02 2011

Menú del día: ¡Cómo superar la envidia!

Ingredientes: Amor propio, trabajar las propias frustraciones, sentirse feliz por el bien ajeno, trabajar la autoestima, crecimiento emocional y trabajar el narcisismo.

Receta: Son muchas las definiciones que podríamos encontrar sobre la envidia pero en mi opinión una de las mejores es aquella que define a la envidia como, “el sentimiento de frustración irreprimible, ante algún bien de otra persona, ya sea material, emocional, o de su propia forma de ser,  por el que se desea dañar a la persona que lo posee”.

A mi modo de ver la envidia es un veneno que tú te tomas y piensas que va a matar a la otra persona, cuando el mayor daño te lo estás haciendo a ti mismo.

El envidioso se siente insatisfecho consigo mismo, en ocasiones por inmadurez ó por frustraciones personales y odia a aquellas personas que hacen de espejo de él mismo mostrándoles aquello que él no posee como por ejemplo, éxito, belleza, dinero, amor, empatía, inteligencia…etc.

Es por ello que podemos decir que las personas envidiosas suelen ser más débiles, frustradas y acomplejadas y sienten esa envidia por no poseer las cualidades de la persona envidiada.

Son personas con un ego mal trabajado y generalmente muy narcisistas que creen ser los mejores en todo lo que hacen y en cuanto ven que alguien sobresale más que ellos, se sienten dañados y mal consigo mismos, intentando hundir, hablando mal de la otra persona, criticando, difamando y vengándose de aquel ser que piensan lo tiene todo.

Podemos envidiar el poder económico de otras personas, su libertad, su capacidad sexual, su belleza…., todas aquellas capacidades que vemos carentes en nosotros mismos.

Por tanto la clave para superar nuestras envidias será hacernos conscientes de nuestras carencias y a través del crecimiento emocional intentar desarrollarnos y mejorar esas carencias, haciéndonos más fuertes y reforzando nuestra personalidad.

De esta forma no desearemos el bien ajeno, sino que nos alegraremos por el bien de otro, ya que nosotros poseeremos nuestros propios dones como seres humanos completos.

Os recomiendo que reviséis vuestros propios egos y vuestras personalidades cada vez que os encontréis difamando a otra persona y os preguntéis: ¿qué está despertando mi ira hacia ese ser humano, tal vez mi propia insatisfacción?.

De esta forma, poco a poco iremos curándonos emocionalmentete y recordad que cada ser es único, irrepetible e irreemplazable y todos tenemos dentro de nosotros características realmente excepcionales que pueden hacer muy felices a los que nos rodean y a nosotros mismos.

Os invito a que intentéis ponerlo en práctica.

06

02 2011